Hot Dogging Ibérico... con este nombre matador se ha bautizado el reencuentro de viejas (aunque algunas aún no tanto) glorias bacheras en concreto y freestylers en general de España. Esta temporada ha tenido lugar en el Stadibumps del Tarter, una de las pistas permanentes de baches que ya existía antes de que Soldeu, el Tarter, Pas de la Casa y Grau Roig fueran Grandvalira. La idea es repetir cada año en una estación diferente que haya tenido su papel en la historia del freestyle en la península.
Esta iniciativa se ha puesto en marcha el invierno en el que se cumplen 40 años desde que en Aspen se celebrara la primera competición oficial de hot dogging, nombre con el que se conocía a esta modalidad de esquí hace unas décadas. Hace 40 años (y muchos menos también) la idea era esquiar por una pendiente llena de baches naturales, improvisando la línea a medida que se bajaba esquivando los baches y aprovechándolos también para saltar y hacer figuras en el aire. En definitiva: una bajada con estilo libre, sin reglas. Ésa era la idea con la que nació el freestyle.
El freestyle llegó con fuerza a nuestro país y ganó muchos aficionados enseguida. A finales de los 70 y principios de los 80 se disputaron los primeros campeonatos y muchas estaciones mantenían pistas de baches permanentes: la Molina, Pas de la Casa, Soldeu, La Tuca, Baqueira, Formigal, Sierra Nevada... Aunque no todo eran baches, incluso existía una prueba combinada que estaba formada por tres disciplinas del freestyle: baches, aerials y ballet.
En un momento en el que sería difícil describir el estado del freestyle en este país (el que depende de las federaciones, se entiende), el I Hot Dogging Ibérico ha hecho que más de cuarenta bacheros se volvieran a ver para recordar cuando competían con dorsales entallados de Ricard en Baqueira, los esquís sin carving (por supuesto) y más altos que el esquiador, el circuito Ballantine's y todas sus "consecuencias"...
Nando Divar y David Sesma se han encargado del grueso de organizarlo todo. Marcel Gubern y Carles Díaz han puesto la pista de baches, que preparan el día antes con la ayuda de unos pocos valientes (Shaun, Manolo, Iñaki, Alberto, Álvaro y Gonzalo) que inconscientemente se arriesgan a quedarse sin fuerzas (ni rodillas, que ya no son lo que eran) para la competición del día siguiente. Todo sea por volver a ver viejos amigos (con algún menisco de menos o alguna hernia de más) y disfrutar de una buena pista de baches. Pero no han podido venir todos: las hay que están embarazadas, otras ya son madres... algunos, incluso, aseguran que han sentado cabeza y son padres de familia.
No todo son viejas glorias: Cani y Gustavo Ballesteros dan un nota de color newschool (sobretodo por su vestimenta). De todas formas no son los únicos ya que alguno se atreve a presentarse con la equipación que usaba (y afortunadamente aún le entra) en los años 90, incluidos los esquís.
Después de un par de bajadas por la pista de Marcel se reparten los dorsales entre los valientes inscritos a la prueba. Los petos tienen ese aspecto nostálgico que recuerda a los de las Ballantine's en las que las categorías inferiores tenían que usar otros dorsales diferentes por no estarles permitido a los menores de edad llevar la marca de una bebida alcohólica. Sin duda, triunfa el modelo de Cani y Gustavo con sus chupas XXXL debajo de un dorsal XXXS.
Por los baches bajan piernas con mucha mili. No es posible nombrarlos a todos con su interminable palmarés, pero tenemos entre otros a un campeón de España de 1980 (y que desde hace un tiempo dirige Vallnord), campeones y subcampeones de baches de España de los años ochenta y pico. También tenemos a un 17º puesto en los Campeonatos del Mundo de 1986 en Tignes; a corredores de Copa de Europa y Copa del Mundo en los 90; a entrenadores del equipo nacional y al entrenador que llevó a dos españolas a quedar 8ª y 9ª en los Campeonatos del Mundo del 2003 en Deer Valley; a la que quedó 9ª y fue olímpica tres años después; y un largo etcétera.
La competición consiste en las clásicas eliminatorias de baches en paralelo hasta que las piernas aguanten. Las articulaciones de cada uno deciden quién le da al salto al final de la pista y quien opta por una bajada más conservadora y llegar en condiciones a la combinada de la noche (la cena y sus consecuencias).
Después de varias rondas y muchas risas la competición se da por finalizada. Es hora de reponer fuerzas para dar la talla también por la noche... como en los viejos tiempos.
Foto de cabecera: Agus Molina, Tato Berini y Martí Rafel (cortesía de Martí Rafel).
© www.xski.net, Abril 2011 - Volver a Reportajes.
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